Empatía y humanización

Empatía y humanización

“The feelings of others matter, they are like matter: they carry weight, exert gravitational pull” – Leslie Jamison1

¿Qué le ocurre a la empatía en la educación médica? Esta mañana navegando en la red me encontré está pregunta2. ¿Dónde y cuándo se pierde la empatía?

A través de dicho artículo encontré una miríada de información. Información sobre la necesidad de la empatía en la educación y en la práctica médica. Sobre todo lo que nos hace ser humanos. Me hizo reconectar con la realidad. Con una realidad que había olvidado entre mis apuntes y mis libros. Había quedado escondida entre las “Rinitis alérgicas”, entre los “Shocks cardiogénicos”, entre las líneas de la “primera causa de muerte intrahospitalaría” o las definiciones anatomopatológicas del “adenocarcinoma colorrectal moderadamente diferenciado”. Todo lo que estudiamos y que nos aleja de las personas.

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Trabajo interno para empatizar


Lo cierto es que por mi mente han pasado muchas ideas esta mañana y me es difícil organizarlas. Si una cosa hay en común entre todas ellas es que no me voy a rendir. No voy a dejar que desaparezca el ser humano que tengo en mi interior. Quiero que la empatía que hay en mi siga, y que pueda desarrollarse y seguir existiendo el día que sea médico. No quiero que quede borrada por los exámenes de la carrera. Ni tampoco quiero que la borren los traumas personales a los que me tendré que enfrentar el día de mañana cuando sea médico. Ni los que ya vivo en los rotatorios por los servicios hospitalarios (hoy mismo un compañero me contaba que tuvo que ir al lavabo a despejarse tras ver a un paciente entrando en shock en la consulta).

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Empatía según la RAE

Los estudiantes somos empáticos. Si de alguna manera podemos curar antes de salir de la facultad es mediante la cercanía, al hablar con las personas en las habitaciones de la planta, al dedicarles tiempo, al escuchar sus historias como si fuesen nuestros propios abuelos, nuestras madres, nuestras hermanas.

Jonathon Tomlinson piensa algo parecido. Tomlinson asegura que sus estudiantes entienden que los pacientes, en ocasiones, no dan información hasta que no sintonizan con quien tienen delante2. Y se sienten mejor cuando el estudiante entiende que una enfermedad puede tener síntomas que avergüenzan al paciente, experiencias difícilmente expresables y sentimientos humillantes o estigmas sociales… Cuando se llega al corazón de la otra persona esta está dispuesta a abrirse. Es ahí donde la calidad de la atención, la calidad de vida en el fondo, puede mejorar.

El Dr. Tomlinson cree que los médicos pierden está capacidad, innata en los estudiantes, al hacerse inmunes al sufrimiento. Tras ver a tu primer paciente con depresión, empatizas con él. El sistema acaba permitiendo que tras 100 pacientes con depresión ya no sientas la misma emoción. El sistema provoca cansancio en el médico, le hace ir deprisa, no permite que sea humano –más bien una máquina. El sistema impide que atendamos a nuestras emociones y reflejemos las de nuestros compañeros. Y parece que puede ser así.3

En el siglo XVIII se inventó el óxido nitroso pero no fue hasta el siguiente siglo cuando fue usado como anestésico. Tiempo después el Dr. Wotton escribiría:

“Imagínese lo que era acostumbrarse a que los gritos de los pacientes [en el quirófano] fuesen perfectamente normales y naturales. Tan acostumbrado a ellos que podías leer con interés sobre el óxido nitroso, ir a un parque de atracciones y probarlo y nunca imaginar que pudiera tener aplicaciones prácticas”

El acto quirúrgico implicaba gritos y dolor, que el médico eliminaba de su mente para poder operar.

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Quizá esta sea la mejor representación de lo que significa entender al otro que he podido encontrar en internet. Créditos a Jose Castillo

Justicia para el paciente


En un estudio sobre injusticia epistémica4 la doctora Havi Carel plantea la posibilidad de que incluso los formularios estandarizados para las historias clínicas nos hacen desempatizar. Todo lo subjetivo de la relación médico-paciente, todo el crecimiento personal que hay entre ambos y que propicia que el paciente se abra y acepte a su médico desaparece entre las hojas de la anamnesis y la exploración física. No queda reflejado. O, si aparece, está en un lugar marginal de “comentarios libres”. A pesar de ser una de las partes más sumamente importantes de la medicina (nos dicen en la facultad que el mero saludo ya es un acto médico, mucho más lo es toda la relación médico-paciente) es una de las grandes desaparecidas.

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En mis prácticas, en el rotatorio por medicina interna (probablemente, la mejor actividad en todo lo que llevo de carrera), tuve la oportunidad de ver y leer muchas historias clínicas. Pude entender la enfermedad de muchas personas. La vida física, pero no sus sufrimientos, no todo lo que les hacía personas. Vi la cara de la moneda en la que el médico debía curar, pero no estaba escrita la cara en la que el médico se relacionaba con su paciente. Una cara que existía en la mente de cada uno de ellos. Pero es una cara para la que no hay lugar en las historias clínicas. Sin embargo es una experiencia que si viví; los pacientes que estuvieron ingresados las tres semanas que duró mi rotatorio llegaron a conocernos. Sabían que éramos los estudiantes, había cierta compenetración.

Esa compenetración de la que hablo no siempre se da. Al menos no entre todos los médicos y sus pacientes. Un ejemplo4:

“Tuve un frotis cervical anormal. Me enviaron a un hospital a por una colonoscopia. Me cambié la ropa habitual por el vestido de enferma, que tenía los lazos sueltos. Escucho un montón de suspiros por parte del médico mientras su cabeza está entre mis piernas. Acto seguido ahí se va, saliendo de la habitación. Me dicen que le siga. Llego desnuda bajo un vestido que no se sostiene, con molestias en la entrepierna y un poco estresada mientras me siento preocupada por dejar el asiento mojado. Va y me dice que necesito una operación y “blablablá” mientras estoy postrada y en pánico. Es muy difícil pensar sin tus pantalones puestos. No le dije nada”

Empatía cero.

En definitiva, mi experiencia personal me dice que la empatía se puede perder en el grado de medicina. Según parece, su pérdida puede continuar en el periodo laboral.5 Pero no es una batalla en la que debamos resignarnos. Somos personas empáticas, o alguna vez lo hemos sido, y siempre podremos desarrollar esta capacidad. Nuestra intención al iniciar la carrera, una de ellas, es ayudar a las personas. Podemos hacerlo. Y eso significa que sentimos. Luego podemos desarrollar y hacer hábito de esa sensación.

Tests de sintonía


En esta búsqueda en pos del sentido que le dan los médicos a la empatía me encontré con un artículo titulado “Los Exámenes de la Empatía”1. Un artículo de la escritora Leslie Jamison que, según su propio testimonio, trabaja como actriz médica para “no entrar en bancarrota”. Se trata de actores y actrices para un examen tipo ECOE6 (del que en verdad todavía no conozco mucho – es un examen práctico que hacemos los estudiantes al final de la carrera).

La actriz se aprende un papel que interpreta delante del estudiante. Luego ella misma evalúa unos objetivos que el estudiante debe haber cumplido al realizar la consulta. Entre ellos está la empatía, y todo el artículo de Jamison se centra en la misma. Las experiencias personales, las vivencias que ha tenido con su trabajo como actriz médica son inabarcables. Os recomiendo que os leáis su artículo. Con tiempo, ya que es largo, y con altas miras, pues os sacará una sonrisa. Quiero presentaros, sin embargo, unos extractos que me sorprendieron.

“Empatía es hacer las preguntas cuyas respuestas necesitan ser escuchadas.[…] Empatizar requiere investigación e imaginación. Requiere saber que no sabes nada. Significa conocer un horizonte de contexto que se expande más allá de lo que puedes ver: la gonorrea de una anciana conectada a su culpabilidad conectada a su matrimonio conectado a sus hijas conectadas a los días en que ella era una niña.”

En un párrafo Jamison comenta que un estudiante que le pide permiso para todo, que tartamudea inconscientemente con las preguntas, que no quiere presumir y que pregunta si algo está molestando es el que hace honor a su privacidad. Quizá sea la humildad la base de la empatía, la modestia que permite al estudiante hacer preguntas, acercarse al “yo” de cada persona. Preguntas que obtienen respuestas y que transmiten emociones, por lo tanto, ayudando a generar ese vínculo invisible entre ambas personas. Según Jamison, acaban obteniendo puntos invisibles por conseguir que el paciente explique la muerte de su padre, por conocer que el paciente estuvo cortándose las venas en el pasado. Conocer al paciente, ser cercanos da puntos en la vida. Y para la vida. Concluye de esta manera:

“La empatía no es solamente algo que nos ocurre –una lluvia meteórica de sinapsis ardiendo por el cerebro-, es una decisión que tomamos; es escuchar, es ampliar miras, es esfuerzo”

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“Relación médico-paciente”

Palabras finales


Quiero acabar con unas notas alegres. Hoy en día no estamos ante los horrores que se hicieron con el curare; un supuesto anestésico general bajo cuyos efectos los pacientes (niños y niñas) seguían despiertos y sintiendo las punzadas de los bisturíes sobre su carne viva. Hoy todo ha cambiado. La profesión médica ha dado una vuelta completa en los últimos siglos. Antes, el paciente tenía un lugar peor que secundario en su propia enfermedad. Hoy en día la relación médico paciente es clave para la práctica de la medicina. Por si fuera poco, la humanización de la medicina es mayor que nunca. Y debe mantenerse así. Por el bien de las personas. De los pacientes y de los médicos.

Un médico sin sentimientos es como un lienzo sin pintura. Así que pintemos nuestra vida como estudiantes y no la borremos cuando seamos doctores.

P.D.: Dejo aquí debajo una charla TEDx del doctor Daniel Wozniczka sobre los millenials y un video sobre la empatía de una clínica americana. Me emocionaron y animaron para escribir este artículo.

Bibliografía


Haz click en “detalles” para acceder a la bibliografía mencionada en el artículo


2 comentarios

  1. lmgdesande dice:

    La empatía es un factor fundamental para una buena, sana y fructífera comunicación

  2. […] unos meses hablaba de empatía en el mundo de la medicina. De como los estudiantes somos empíricos y como se va perdiendo esa habilidad con la que entramos […]

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