Estudia Medicina en Salamanca

Estudia Medicina en Salamanca

Estas últimas semanas, justo cuando se están tramitando las solicitudes para matricularse en una u otra universidad, hay una idea entre el estudiantado que está cogiendo fuerza: no vengas a estudiar Medicina a la Universidad de Salamanca. No vengas porqué el plan de estudios es un desastre, porque nos ponen las cosas difíciles cada día, porque “todo” funciona mal. No te dejes engañar por el nombre y prestigio de la USAL. Estudia Medicina en otro sitio, no en Salamanca. 

Tienen toda la razón. Esta universidad funciona mal. Tiene un montón de polvo. De suciedad tapada bajo la alfombra. Y, además, cada vez es más visible, cada vez la hemos ido haciendo más visible. Pero pese a todo ello, pese a las dificultades que se presentan, pese a los problemas que arrastra, hay luz. Hay mucha luz al final del túnel. Y necesitamos a gente que quiera hacer que todos lleguemos a ese final del túnel

Estudiantes de la Facultad concentrados a favor de una mejor normativa de matriculación

Salamanca es sinónimo de universidad. Es una pequeña ciudad con más de 30.000 jóvenes estudiando una carrera, haciendo de ella una de las más vivas de toda Castilla y León (y me atrevería a decir que de España también). Cuando vienes a Salamanca te encuentras con un ambiente inigualable. Muchísima gente con muy diferentes aspiraciones y gustos se mezcla aquí, con lo que encontrar a un grupo (o grupazo) de gente con gustos afines es la norma. 

Pero sería injusto defender al estudio salmantino de Medicina solo a través de esto. Sin embargo, hay muchas alegrías en la Facultad. Recientemente Miguel Marcos comentaba que no todo es #SOSMedicinaUSAL (os invito a una búsqueda de la lucha que hay detrás de este hashtag en Twitter), que el ECOE había salido estupendamente, poniendo sobre la mesa la idea de que hay que poner en valor lo que tenemos. Sin que sea óbice para no luchar por mejorar las cosas, tiene razón, tenemos auténticos tesoros en la Facultad de Medicina de Salamanca. 

Hay muchas personas con mucho esfuerzo oculto para que todo funcione. ¡Gracias Miguel!

Tenemos profesores brillantes, como el ya mencionado Miguel Marcos en Fisiopatología, Mar Abad en Anatomía Patológica, Miguel Pericacho en Fisiología, Verónica Rodríguez en Bioquímica o Miguel Barrueco en Respiratorio (¡de Migueles va la cosa!). Profesionales de la docencia que dan cada minuto que tienen por hacer del estudiante un diamante, por enseñar valores como la empatía, la humanidad y el buen hacer médico. Cuando digo que dan cada minuto me quedo muy corto, pues no dudan en quedarse en la Facultad cuando el estudiante lo necesita, ya sea con tutorías, resolviendo dudas, o poniendo exámenes fuera de sus horas laborables. Y siempre están ahí para debatir las necesidades que tenemos, los problemas que nos surgen, darnos ideas y guiarnos. Hay muchos más profesores excelentes: Ana Remesal, Marina Holgado, Antonio Rodríguez, Jose Carretero, Paula Schintu, Sonia de Arriba, Javier Pellegrini… ¡Y tantos otros que llenaría un párrafo entero!

Tenemos unos técnicos estupendos, que siempre están montando actividades para que aprendamos. Dedicando cada minuto a que todos las utilidades del edificio se aprovechen:

  • La sala de disección, donde Damián está cada día y podemos acercarnos para practicar y aprender tanto de anatomía como neuroanatomía. 
  • La sala de simulación y el quirófano experimental, en los que Silvia y Dani siempre echan una mano para organizar una actividad, si no la han sacado adelante ellos mismos. Cursos de endoscopias, simulación de casos clínicos, lugar perfecto para ECOEs, para aprender a hacer RCPs… ¡De diez!

El personal de administración y servicios, sempiternos de conserjería, con incontables luchas comunes a sus espaldas y a las nuestras. ¿Qué llueve o hay una gotera? Se cambia la clase. ¿Qué tenéis que hacer una práctica otro día? Sin problema. ¿Un aula para el pleno de la Delegación? Elige la que prefieras. Atentos como nadie a que la Facultad este bien engrasada. Y siempre accesibles para charlar de lo que haga falta. 

La antigua Facultad de Medicina de Salamanca estaba situada en un edificio increible, frente al Parque de San Francisco

Que no se me olvide la biblioteca, que es toda una envidia. Dos plantas fresquitas en verano, calentitas en invierno, con infinidad de libros, siempre dispuesta a ampliar la colección, unos trabajadores dedicados a su labor. Mesas espaciosas y ambiente relajado, compañerismo entre todas las personas que nos acurrucamos entre sus paredes. 

Cuando no has imprimido las hojas de inglés, o el último tema de gine, Mamen es tu salvación. Una sonrisa mañanera, una buena conversación y la primera alegría del día es lo que nos espera en la reprogafía del edificio. ¡Gracias Mamen!

Cafetería de la Facultad en Plena chocolatada organizada por la Delegación de Estudiantes

Diego y Abundio son los dos proveedores favoritos cuando lo que nos ocurre con los apuntes es que nos ahogan. Un descansito de las horas de biblioteca, de las prácticas de neuroanatomía o entre dos clases bien se puede pasar en la cafetería del sótano, con un pinchito y alguna bebida. ¡E incluso puede servir de base de operaciones para la Delegación de Estudiantes! Lugar de reunión para planificar o para animar al estudiantado a participar chocolatada mediante (repetimos el año que viene, ¿no?). 

Tenemos tres asociaciones espectaculares. Diría que somos la Facultad de la USAL con más asociaciones. Son las siguientes:

  • AIMSAL, la Academia de Alumnos Internos, que reúne a y forma al estudiantado que cumple esa condición. Organiza unas Jornadas de Sesiones Científicas que pondrían los dientes largos en cualquier otra universidad. 
  • AJIAMS, Asociación Juvenil de Intercambio de Alumnos de Medicina, que organiza actividades, talleres, acciones benéficas, desayunos solidarios. A través de la cual las personas de la Facultad pueden hacer estancias de verano en Hospitales de toda Europa… y del mundo.
  • La Tuna de Medicina, la única tuna de una Facultad de Salamanca, cuyo jolgorio acompaña las noches (y días) charros. Identificables con la banda amarilla, sonrientes, y que no dudarán en regalarte una canción a cambio de una cerveza en su bar preferido “El Abuelo”. ¡Me han dicho que es su lugar de culto!
Que no se nos olviden los equipos de deporte. ¡El femenino de voleibol se llevó el Trofeo Rector a casa!

Estas tres asociaciones las forman los y las estudiantes de la Facultad, que son sin ninguna duda la mejor razón para convencerte de que estudies en Salamanca. He conocido a personas excepcionales, chicos y chicas que son todo un foco de luz en este túnel oscuro que, pese a lo anterior, a veces es nuestra carrera. Gente inteligente, que te sabe explicar cualquier vía metabólica, los efectos de un fármaco o el síndrome que no entiendes. Gente sabia que es digna de mil cafés, que tiene historias increíbles. Personas que transmiten sus conocimientos vitales y a la vez te sacan una sonrisa. Personas luchadoras, visionarias, colaboradoras, que hacen del paso por la carrera una auténtica belleza.

He conocido a los tres seres más reivindicativos para con los derechos de los estudiantes que jamás haya visto en mi vida (Sara, Alberto, María). Y como ellos, todo un grupo de más de 50 personas que sacó adelante la Asamblea 62 ECTS a través de la que reivindicamos que nos permitiesen matricular de más de 62 créditos. Personas que dedicaron muchos días y tiempo, que hicieron sacrificios personales para que todos los que formamos la Facultad hoy y mañana tengamos lo que nos merecemos.

Llevamos nuestras reivindicaciones de #SOSMedicinaUSAL a la puerta del Rectorado de la Universidad de Salamanca

Muchas de esas personas, miembros de la Delegación de Estudiantes (¡Viva DELMOUSAL!), implicados en el día a día de cada curso, como delegados y delegadas hablando con los coordinadores de las asignaturas, facilitando todo lo posible el curso a los demás compañeros de clase, como miembros de la Junta de Facultad y de sus diversas Comisiones, siempre al tanto de transmitir la información y dirigir una postura desde el estudiantado. Pero también como miembros de la Delegación, participando de sus actividades, de los plenos, de los talleres formativos y de los viajes a congresos de educación médica o a musicales de medicina. Decenas de personas dedicadas a hacer de la vida en la Facultad un verdadero sol, que son los que mueven al estudiantado y los que más me hacen creer que sí, que merece la pena estudiar medicina en Salamanca. 

Todas estas personas maravillosas han llegado aquí, quieren cumplir sus sueños y tener un futuro en la medicina. Hemos luchado mucho para que este futuro no desaparezca y los que vienen por detrás puedan verlo cumplido en las mejores condiciones. Y sé que seguiremos haciéndolo. Pero para conseguirlo hace falta relevo, nuevas generaciones, personas que quieran venir a estudiar a Salamanca y que se vean motivadas a hacer de un lugar que ya de por sí tiene luces un lugar simplemente increíble. Un hogar, el hogar que recordarás en el futuro como el que te llevo a dar tus primeros pasitos en la medicina. 

Sin ninguna duda, este hogar te necesita. Sin ninguna duda, mereció y merece la pena. Así que sí, ven, estudia medicina en Salamanca. Será tu hogar.

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