La vida del estudiante de traslado en Medicina

La vida del estudiante de traslado en Medicina

Desde mi segundo año de carrera en Medicina ando a caballo entre dos cursos. Tras haberme cambiado de universidad y haber completado el traslado de expediente aparecí en Salamanca. Comenzaba la vida del estudiante de traslado. Muchos aspectos de mi día a día cambiaron entonces. Saltaba de vivir en un piso a llegar a un Colegio Mayor; cambiaba clases de 40 personas a una clase de 200, con asignaturas impartidas por hasta 15 profesores en vez de un solo titular por asignatura. El método de enseñanza cambió diametralmente para mí.

Ser estudiante de traslado también complicaba conocer a mis compañer@s de clase; estás entre dos cursos, como explicaré más adelante. Y por estar entre dos cursos no pasas todo el tiempo con unas personas u otras. Luego los lazos de amistad no son tan fuertes, pero conoces a muchas más personas.

Hoy solo quería escribir sobre la experiencia de un traslado de expediente. En realidad es algo que afecta tanto a personas de Medicina como de otras carreras. Espero que quienes estéis de traslado os sintáis identificadas y os ayude aunque solo sea un poquitín. Asimismo, es para l@s demás estudiantes. Comprended a quienes llegan de otras universidades, y las dificultades que tienen al principio.

Primeras diferencias entre Facultades


Como creo que es habitual en estos casos, los programas del Grado en Medicina de mi antigua Universidad y de la Universidad a la que llegaba –la Universidad de Salamanca- no cuadraban para nada. Es como si hubiese hecho un pequeño SICUE o ERASMUS. Con la dificultad de que los desajustes se quedan hasta el último minuto de carrera. Hasta el último año.

Fachada de la Facultad de Medicina de la USAL

Mi ya no tan nueva Facultad de Medicina en Salamanca

No todo son problemas. Algunas asignaturas que yo ya he cursado en Madrid están programadas para 5º curso en Salamanca, por lo que las tengo aprobadas y cuando alcance dicho curso no tendré que repetirlas. Sin embargo todos estos años hasta llegar a 5º he tenido y tendré que ir a caballo entre dos cursos; tener algunas asignaturas de 1º y 2º, como me ocurrió al llegar. O de 2º, 3º y 4º, como me ocurrió el año pasado. Afortunadamente este curso tuve asignaturas de “sólo” dos cursos. Y afortunadamente también unas se cursan el primer semestre y la mayoría del otro curso en el segundo semestre.

Sobre las asignaturas solapadas


Tener asignaturas solapadas puede llegar a suponer un grave problema. Durante los meses del primer semestre, que es cuando históricamente más se me solapan las asignaturas, la organización del día a día es tan caótica que incluso he de dividirme en 3 personas para poder asistir a todo. Al menos así fue el año pasado. Realmente significa perder dos de cada tres horas de clase a las que no puedes asistir materialmente.

El perder clase es un engorro si estás acostumbrado a coger apuntes. Y a veces me ocurre; hay asignaturas que me interesan y considero que el esfuerzo extra en hacer mis propios apuntes merece la pena. Es el caso de Pediatría, por ejemplo. Sin embargo en otras como Neumología no hago apuntes. Por diversas razones. Bien puede ser que existan unos buenos apuntes en la copistería de la facultad o del campus, o bien que las presentaciones de la clase sean excelentes y siga la asignatura por ellas. Esto es especialmente útil cuando la falta de tiempo me impide ir a todas las clases. Aun así siempre es preferible retocar esos apuntes que has comprado, o poner tus anotaciones en el margen de las presentaciones del profesor, tal y como comentaba en el artículo sobre los métodos de estudio del buen medicino.

¿Y qué hago si no puedo ir a todas las clases?

Por lo tanto el no poder asistir a todas las horas significa que hay que estar al día de lo que ocurre en la clase, desde fuera de ella. Pero esto también tiene un punto positivo. Tengo que esforzarme más, y el esfuerzo me ayuda a sacar el trabajo adelante. Le doy especial importancia a prepararme un calendario con todas las clases, prácticas y seminarios a los que tengo que asistir. Como mi calendario va a ser único, facilita sobremanera la organización. Y lo hago a principio de curso, una vez tengo claro en qué grupos estoy asignado. Éste, junto con otros pequeños trucos, funciona muy bien. Algún día escribiré sobre ellos.

Calendario del curso 2016-2017

Ejemplo de calendario: en este caso es de dos semanas de noviembre del ya lejano 2016. Veréis que había unas cuantas clases solapadas

Cuando tengo más problemas de compatibilidad suelo ir algunos días de la semana a unas asignaturas de un curso y el resto, digamos dos o tres días, a las asignaturas del otro curso. Así me hago una idea general, sé por dónde se va avanzando en la asignatura y puedo organizarme mejor.

Palabra clave: colaborar


Pero lo importante realmente es la colaboración entre el alumnado. Y eso se hace en base a preguntar, preguntar y preguntar. La vida del buen universitario tiene que tener esa premisa.

¿Qué preguntar? Preguntar a veteranos sobre cómo era la asignatura, sobre lo que saben, si tienen exámenes. Más aun, preguntarles donde se consiguen los mejores apuntes del curso. Preguntar a los profesores si no te han dado bibliografía recomendada. No dejes de preguntar a Google por si las moscas. Preguntar a coetáneos, a gente de mi curso, sobre lo que se ha dado en el día, sobre si el profesor ha remarcado algo o ha dicho que algo entra seguro. Y responder. Tanto y más como preguntar. Pasar exámenes, recomendar apuntes, avisar donde están, cómo es la asignatura… Esa es la base de una buena colaboración, en el fondo. Aunque no siempre la hay, siempre se puede trabajar por conseguirla.

Y llega la época de exámenes. Quizá es el aspecto más agridulce de ser un estudiante de traslado. En mi caso la época de exámenes se suele alargar durante todo un mes, tanto en enero como en mayo y junio. El tener pruebas de diferentes cursos hace que estas estén dilatadas en el tiempo.

  • Punto positivo: tienes mucho más tiempo entre examen y examen para estudiarlo, repasarlo y llevarlo a punto.
  • Punto negativo: tu mente acaba cansándose por tener que prolongar el esfuerzo al máximo nivel durante un periodo tan largo.

Es una balanza de beneficios.

Javier de Sande en la Facultad de Medicina

Un servidor en la puerta de la Facultad de Medicina de Salamanca

En los primeros cursos de mi vida universitaria en Salamanca esto era bastante simple. Los semestres del primer ciclo, los primeros tres cursos de Medicina, eran iguales. Sin embargo ahora, con asignaturas de cursos del segundo ciclo, es muy diferente. Este segundo ciclo, de cuarto a sexto, está programado en trimestres. Con exámenes en noviembre, marzo y junio.

La consecuencia es que el estudiante de traslado en la USAL acaba teniendo exámenes en noviembre, diciembre, enero, marzo, mayo y junio. Demasiado tiempo para estudiarlos. Y mucho tiempo como para conseguir que la mente esté funcional y funcionando. Así que más que nunca es imprescindible llevar el temario al día, mínimamente, ir preparando poco a poco las asignaturas. No agobiarse. Disfrutar.

Conclusión


Me he puesto a escribir esta pequeña reflexión porque he acabado los exámenes de enero*. Tengo tiempo para escribir, y voy a disfrutar hasta que abra mis apuntes de Psiquiatría para mi próximo examen a primeros de marzo. Un mes pasa rápido, y en nada estaré de nuevo sobre la mesa estudiando y con los codos cogiendo color rojo.

Espero que os hayan ido genial los exámenes en enero. También espero haber animado a las personas que han tenido de por medio un traslado de expediente. ¡No estáis solas! Somos unos cuantos y estamos ahí para ayudar. Y a la gente que se va a lanzar a un traslado: hacedlo sin miedo, acabas acostumbrándote. Tiene una gran ventaja: conoces a mucha más gente, nada menos que de dos universidades.

Lo dicho. ¡Un saludo!

*Nota del editor 1: escrito originalmente en enero de 2018, pero nunca publicado hasta hoy.

**Nota del editor 2: Paula, una apreciada estudiante canaria de medicina, que también escribe en su blog Viviendo Medicina, está en pleno traslado de la Universidad Autónoma de Madrid a la Universidad Complutense de Madrid. Ha escrito hace poco un artículo sobre esto: Cambio de ruta. Os recomiendo la lectura. Y todo su blog.

Un comentario

  1. Muy interesante Javier!! Buenos consejos para una situación un tanto incómoda! Ya iré contando cómo me va a mi 🙂

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