Movimiento estudiantil: presente y futuro

Movimiento estudiantil: presente y futuro

El movimiento estudiantil ha sido uno de los descubrimientos más bonitos en la universidad. Teje redes muy fuertes en todos los ámbitos. Desde organizaciones que representan a los estudiantes, asociaciones militantes y apoyo a barrios. La huella que deja haberlas vivido es enorme. 

Estas delegaciones y asociaciones son especialmente importantes para reivindicar los derechos del estudiantado. Somos un colectivo especialmente precario. Nuestro paso por la universidad es efímero, desde el punto de vista de la institución y de muchos de sus profesionales, con lo que habitualmente somos el último eslabón de la cadena, quienes menos protegidos están. El profesorado y el personal laboral de la universidad suele pasar años, décadas entre las paredes de su institución. Sus estructuras organizativas son mucho más estables y continuas.

Manifestación de #SOSMedicinaUSal en la Facultad de Medicina – Universidad de Salamanca, marzo de 2019

El ciclo de cada estudiante

Los y las estudiantes rara vez solemos estar más de 4 o 6 años, y esto ocurre en ocasiones excepcionales. Es una etapa muy corta, incluso comparada con nuestra vida. Además, llegamos sin apenas experiencia para defender nuestros intereses ni nuestros derechos. Es bastante común que ni siquiera los conozcamos al entrar, y que en muchas ocasiones se omitan o se pase por encima de ellos. 

Ahí es donde coge mucho sentido la representación estudiantil. Personas que conocen los problemas de la universidad, los problemas concretos del estudiantado. Gente que ha pasado por cursos difíciles, que sabe cuales son los derechos a los que nos podemos atener, que consiguen luchar por unas condiciones dignas, por exámenes justos y por facultades equipadas. Y no solo eso, también tienen detrás toda una generación que ha luchado por esos mismos derechos, que ha conseguido que se reconozcan poco a poco. 

Reivindicación dentro de la Facultad de Medicina – Universidad de Salamanca, marzo de 2019

La organización estudiantil no solo significa presente: tiene ramas enormes hacia el pasado y una conexión clave con el futuro. Solo manteniéndola y cuidándola podemos conseguir que todo lo logrado siga teniendo sentido. Si no hacemos de contrapoder, si no vigilamos que se cumplan nuestros derechos que tanto nos cuesta conseguir, los perderemos. 

Uno de los mayores obstáculos para la continuidad de los movimientos estudiantiles es la duración de los grados. Una vez extinguidas las antiguas licenciaturas de 5 años a través del plan bolonia, la vinculación con la universidad suele ser de unos 4 años. Exceptuando las carreras de farmacia, veterinaria, arquitectura, odontología y medicina, que pueden llegar a durar 6 años.

Es habitual que el primer año no se sepa de la existencia de delegaciones de estudiantes o de asociaciones representativas. Es menos conocido que como estudiantes participamos en todos los niveles de los órganos de gobierno de la universidad. Tenemos derecho a ello. Eso nos deja con poco tiempo material para introducirnos y conocer la representación estudiantil. Además, en muchas ocasiones, parte de ese tiempo ha de ser dedicado a formar a las nuevas generaciones, a la gente que viene por detrás. Esto solo es posible con organizaciones fuertes, cohesionadas y que trabajen con objetivos. Organizaciones conectadas con sus pares de otras facultades y universidades. 

Sobre las personas

Una parte importante de la belleza de participar como estudiante es las personas que conoces. Gente luchadora, amable y amigable. Los lazos de amistad, las cañas post-reunión, los cuidados que hay son sensaciones preciosas. Viajar cuando toca, la piña que se hace en el coche y en las reuniones nacionales, conocer a gallegos, alicantinas, barceloneses, extremeñas… Vas dejando lazos de amistad, incluso entre la gente de tu universidad cuando se marcha a otra ciudad a trabajar o a terminar tus estudios. Lazos que te conectan con personas que han cambiado la vida a estudiantes. 

Asamblea abierta del Colectivo Estudiantil Alternativo – Casa del Estudiante, Salamanca, enero de 2020

Muchas de estas personas que han conocido el mundo de la representación estudiantil participan también, y lo harán al salir de la universidad, de la vida política. Y no hablo solo, por no decir nada, de partidos políticos. Hablo de sociedad civil, de asociaciones en defensa de derechos, de protectoras animales, de colectivos de profesionales, de sindicatos. La punta de lanza de la universidad acaba participando muy activamente en otros ámbitos. Por lo tanto hay un paso fundamental para que la sociedad civil tenga músculo: que desde jóvenes estemos interesados y participemos en la misma, vía universidad, vía institutos o a través del espacio en el que estemos, ya sea este laboral o formativo. 

SARS-CoV-2

La pandemia mundial por COVID-19 impacta sobre estas estructuras estudiantiles. Me preocupa que muchas organizaciones pierdan fuerza con el uso obligado (y a veces necesario) de medios online para hacer reuniones. Me horroriza pensar que la socialización, eje para enganchar a las personas a participar en la representación estudiantil, desaparezca. Una pantalla hace de una reunión algo tedioso, largo y difícil de seguir. En persona se llega a consenso más rápido y se distienden las fricciones a la salida. El cariño entre los y las representantes se ve coartado. Por no decir que no todo el mundo tiene acceso a los medios tecnológicos mínimos.

Más allá de la organización per se, en muchas instituciones educativas se está promulgando la educación online o semipresencial. Muchas personas, en condiciones económicas precarias por la pandemia, optan por la primera para evitar tener que pagar un alquiler de piso que muchas veces es el mayor gasto durante su educación universitaria.

Esto resta músculo al estudiantado, al haber menos personas, mayores dificultades para hacer trabajo grupal. Menos gente en las aulas significa menos gente en los movimientos universitarios. Más vulneración de nuestros derechos. Estas personas son voluntarios, a su vez, en otras asociaciones vecinales en los barrios donde viven. Centros sociales, oenegés, reparto de comidas, ayuda a ancianos y ancianas, protectoras de animales… Este tejido social que activa y vertebra redes de apoyo va a reducirse. En algunas ciudades quedará muy reducido. 

Jornadas Estatales de Estudiantes de Medicina del CEEM

Conclusiones

Siempre ha sido necesario mover al estudiantado, animarle a participar de los órganos decisorios, animarle a que se organice, a que tome conciencia. Por dignidad propia, para ver un mundo mejor. Para que se tome a la juventud como un ente político digno y se deje de señalar como culpable. Es nuestro deber enseñar a la gente a trabajar por los derechos de cada estudiante, que también son los suyos. Pero hoy en día es aun más importante hacerlo. Crear espacios seguros, de lucha, de reivindicación. No olvidar lo conseguido, defenderlo. 

Para lograrlo la mejor arma es un estudiante formado, conocedor de sus derechos y de quienes los reivindican. Hoy más que nunca debemos organizarnos como estudiantado. Por eso te pido que te informes de las asambleas, delegaciones o asociaciones que haya cerca de ti, en tu universidad o centro de estudio. Están llenas de gente maravillosa, que estará encantada de contar contigo. 

Javier De Sande Inyesto. Octubre de 2020. Gracias a todas las personas que me han ayudado en la escritura de este texto.

Twitter – @Javier_Sande

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