Realfooding: Una vida saludable siendo Realfooder

Realfooding: Una vida saludable siendo Realfooder

Una de las más maravillosas herramientas de twitter es el retuit. El hecho de que te llegue información que esta fuera de tu circulo de contactos es espectacular, pues te abre un abanico de posibilidades y de descubrimientos única. ¡Casi parece magia! Es gracias al retuit de alguna persona en mi Twitter, que descubrí a Carlos Ríos y el Realfooding.

Yo ahora soy Realfooder.

Una de mis parrilladas de comida real

Os voy a contar que ha significado para mi conocerlo, pero primero hay que saber que es este grupo.

El Realfooding es un movimiento que empezó Carlos y que ha llegado a un montón de personas. Propone empoderar a las personas a la hora de comer. Ayudar a que seas consciente de lo que comes y disfrutar a tope de los alimentos. Descubrir como comer de manera saludable y que es y no es comida real.

Antes de pasar a contar mi experiencia personal decir que una persona siempre me ha dicho que el castellano es suficientemente rico como para no tener que importar nuevos términos de otros idiomas. En el futuro me planteo usar “Comidismo” y “Comidista” como palabras castellanas (adaptadas por un servidor) del Realfooding.

La influencia de los medios de comunicación y la publicidad


Comer es una parte crucial de nuestras vidas. Determina lo que eres desde bien pequeño. Desde que tus padres te ponen un plato en la mesa y tu decides probarlo o no. Claro, ellos te obligan a probarlo. Al principio te dan arcadas…

Los diferentes alimentos se adecuan en nuestros receptores gustativos y mediante la repetición -comerlos una y otra vez- nos acostumbramos a ellos. Acabamos pidiendo la comida que más nos atrae, que es la que más veces hemos tomado.

Así es como de adultos nos acaba gustando la amarga cerveza, cuando de pequeños ni se nos ocurría tomarla (yo una vez la confundí con mosto, cuando tenía 10 años, ¡y a punto estuve de lavarme la boca con jabón!).

Viviendo en Matrix

El problema viene cuando en la televisión, en la radio, en internet y en cada esquina de la ciudad estamos siendo bombardeados por anuncios de falsa comida sana. Muñecos en las caja de cereales, payasos en las hamburguesas, sonrisas en los huevos de chocolate. Es Matrix.

Carlos Ríos, ilustre en redes sociales, utiliza el término Matrix cada día.

El mundo que nos rodea, todas las influencias que ejerce y el poder que tiene para hacernos torcer la mano hacia la comida insana. Eso es Matrix.

Nuestra es la decisión de tomar la pastilla azul o la roja… Es nuestra decisión salir de Matrix, llegar al mundo de la comida real. El mundo del Realfooding.

¿Realidad o ficción? Tu eliges…

El Imperio contraataca

Volvamos al marketing. La comida es vendida con términos huidizos, que se escapan a la regulación y a la ley. Se trata de comida “libre”, “natural”, “light”. Palabras detrás de las que se esconden productos ultraprocesados y muchas veces insanos.

Gemma del Caño, Farmagemma, farmacéutica de empresas alimentarias, es experta en descubrir al público las triquiñuelas y tácticas del “BigFood”. Los grandes lobbies de empresas alimentarias. El Imperio de la alimentación, que mueve sus tentáculos sutilmente para aumentar los beneficios. Disfruté de una charla sobre este lobby y alguno otro en las Jornadas 2.0 del CEEM.

En otro frente de guerra, por si fuera poco, los restaurantes de comida rápida y su comida basura están al alcance de la mano en cualquier lugar. Incluso en las maquinas expendedoras de los hospitales (movimiento Buen-Vending), santuarios de la salud y el tratamiento de las enfermedades. En los mismos hospitales las maquinas de vending ofrecen una plétora de productos ideales para enfermar. Todo un oxímoron.

Cómo decir “ya basta”


Solía ser un chaval jovial y estar en forma. Cuando entré en la universidad, sin embargo, comencé a aumentar de peso de manera constante. Ya fuese por la lejanía de la comida de mis padres, por la vagueza que suponía para mi cocinar o por la alocada vida del estudiante, era un hecho que ganaba peso.

Quería parar, invertir la balanza y volver a sentirme bien conmigo mismo.

Me llegó información sobre el Realfooding y me propuse hacer unos pequeños cambios con mi vida alimenticia. Fue el empujón que necesitaba, quise subirme a la ola. A lo largo de varios días, al principio, que se convirtieron en semanas y meses, fui cambiando pequeños hábitos.

El deporte marida muy bien con la comida real. El bigote negro tapa una jovialidad un poco asqueroseta

Desayunando, que es gerundio

El primero de los cambios: los desayunos. Solía zamparme bollos y galletas… Hace tanto que ya no lo hago, que ya casi ni recuerdo lo que desayunaba… Donuts, zumos azucarados, colacao…

Poco a poco lo fui reduciendo. Hoy en día mi desayuno ha cambiado de una forma radical. Fruta. La fruta es la base, 4 o 5 piezas. O, en su defecto, alguna menos pero con un buen puñado de cerezas, de uvas o de la fruta de temporada que convenga. Y nada de colacao. Cacao desgrasado en polvo. Quizá una onza de chocolate negro del 85% y unos pocos dátiles.

Con el chocolate tengo una pequeña anécdota. Si bien ya casi no tomo chocolate con leche, una persona cercana a mi sigue haciéndolo. En casa, sin embargo, hay chocolate negro. Os dirijo a la curiosidad tal como la escribí en twitter. ¡Haz click en la imagen para ampliarla!

Este fue mi primer gran cambio, donde más noté la diferencia. Y también uno de los más fáciles. Antes tomaba menos fruta, y tomarla en el desayuno me ha ayudado a incluirla como aperitivo, en situaciones en las que nunca la hubiera tomado. Es un alimento que, con certeza, siempre es bueno.

Además, la fruta no engorda.

Cuidado con los picoteos tontos

León, mi ciudad natal, es conocida por sus tapas. Tapas gratis, quiero decir. Es muy habitual estar en la hora del vermut y tomarse dos o tres tapas antes de la comida. Si las seleccionas bien, no son un gran problema (si bien es probable que sea mejor quitarlas, pero es una parte tan crucial de la vida social leonesa…).

El problema viene con las bebidas. Alcohol, refrescos y el anticristo… Que es conocido más bien como mosto. Si, era un adicto al mosto. Al dulce, empalagoso y dañino mosto. Bebidas que aportan energía vacía, que llega por la vía fácil a mi querida barriga. Así que este paso fue el siguiente. No más mosto.

Y con el mosto cayó el pan. Otro de mis alimentos predilectos. El problema con el pan venía de largo. No era difícil que tomase una barra entera cada día. Untar el pan en salsas es muy apetecible. Ahora bien, llena de manera innecesaria, te impide comer otros productos.

En el fondo con el pan hay una balanza. Es mi intención aprender a hacer pan integral en el horno. Quizá ese, puntualmente, si lo tome.

La trampa de los dulces

Oh, los dulces. Ese tentador producto. Chocolates con leche, bombones, tartas… Comida que tiene que envidiar, y mucho, a las manzanas, el chocolate negro, los frutos secos tostados…

Hacer este cambio fue otro gran hito en mi alimentación. Muchas veces, cuando siento la tentación de comer algo insano pienso que es un paso gigantesco hacia atrás. Y es así.

Comer sano es comer bien, es comer sabroso. Pero primero hay que desintoxicarse de los productos que empapan nuestras papilas y ensordecen los sabores. Caer en ellos de nuevo es, para mi, peligroso. Así que cojo fuerzas y disfruto de una onza de buen chocolate negro. O de un puñado de nueces de macadamia.

De hecho, se produce un fenómeno curioso. Los alimentos nunca vuelven a saber igual. Si vuelvo a tomar un pedacito de chocolate blanco, o una gominola siento el dulce explotando en mi boca. Lo siento como si fuese antinatural.

Ultraprocesados: Matrix en su máximo esplendor

Los ultraprocesados son unos de los alimentos más peligrosos. Bien por la facilidad del consumo, por su presentación atractiva o porque son rápidos de comer y no hay que cocinarlos tanto. Y son, a su vez, uno de los alimentos más peligrosos que hay. Os lo explica un maestro Realfooder aquí.

De modo que en medida de lo posible he ido quitando los ultraprocesados de mi vida. En el hogar familiar no fue difícil: no se usan. Espero que cuando comience el nuevo curso espero siga la tendencia.

Realfooding: disfrutar de la comida


Que haya dejado ciertas comidas no significa que haya renunciado al placer de comer. Todo lo contrario.

Desayunar fruta me obliga a dedicarle más tiempo. Un bollo puedes comerlo en unos segundos. La fruta necesita ser masticada, y disfrutada. El tiempo que le dedico al desayuno es ahora tiempo para mi, o para conversar con quien esté a mi lado, no tiempo para la televisión.

Tomar agua cuando estoy de tapas con mis amigos y mi familia significa que la bebida da mucho más de si. El agua siempre es un acierto, y la disfruto tanto más tiempo que cualquier otra consumición.

Al no comer pan en la cena ni al mediodía soy más consciente de cuando me lleno y cuando tengo que parar de comer. Me ayuda, asimismo, a percibir los detalles gustativos. El pan tiene un sabor neutro, no en vano se utiliza en las catas de comida entre los diferentes productos, esconde los sabores del resto del plato. Ahora ya no están escondidos en mis platos.

La lista imposible

Hace poco he preparado una lista imposible. No es una simple lista de cosas que acaban desechadas en la papelera. Es la lista de cosas que alguna vez pensé que eran imposibles. Y que voy a conseguir. Decididamente. Es una lista de retos. Es una lista con actualizaciones regulares. Que crece, que voy a usar y que voy a superar.

Uno de los retos que he puesto en la lista es bajar mi peso a 75kg. La última vez que una báscula marco ese peso fue hace 7 años. Así que me he decidido, lo voy a hacer antes de que acabe el año.

Estoy tan convencido de que lo voy a conseguir que he hecho una apuesta. Si para el 31 de diciembre no peso menos de 75kg, le haré la colada durante el resto del curso a uno de mis compañeros de piso. Un acicate así me va a dar todas las fuerzas que necesito.

El Realfooding va a estar presente en la transformación. Me ha ayudado ya a bajar de peso, a encontrarme mejor y a estar en forma. Va a seguir ayudándome y espero seguirlo durante mucho tiempo.

Un servidor con su desayuno de comida real

La comida real es para siempre


Me hace mucha ilusión el curso que viene. Espero que os haya imbuido un poco de este sentimiento y que os haya picado el gusanillo de conocer el Realfooding. Vosotros podéis empezar ya mismo, hoy.

Los pequeños pasos acaban siendo una maratón.

Carlos Ríos es un comunicador excelente. Os invito a que le sigáis en redes sociales. Tanto para conocer el movimiento del Realfooding como para mantenerse en él cada día y para ir descubriendo a Matrix.

En el artículo hemos hablado de las empresas alimentarias. Si queréis indagar un poco más sobre la industria de la comida y el “BigFood”, escribí recientemente sobre ello aquí.

Otro gran nutricionista que tuve el placer de ver en directo en Naukas es Julio Basulto, es un auténtico luchador. Sus consejos y sus libros son un buen comienzo. Sus redes sociales son imprescindibles.

Unas últimas palabras: cambiar la alimentación puede hacerse con pequeños esfuerzos, no es levantarse un día siendo diferente sino coger buenos hábitos e ir aplicándolos en el día a día. ¡Y disfrutar comiendo!

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